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Y se topa con una rebelión indígena

Por Dulce Olvera

SinEmbargo

Hace casi cinco años ignoraban sus derechos y las violaciones que el proyecto de mina a cielo abierto de la canadiense Almaden provocaría en la Sierra Norte de Puebla. Después de una larga lucha de familias, campesinos y acompañamiento de colectivos, este lunes la acción de la empresa valía 82 centavos frente a los 2.84 dólares de antes de la oposición.
El proyecto minero de extracción de oro y plata que la firma pretende hacer en el municipio de San Francisco Ixtacamaxtitlán, con más de 25 mil habitantes, es a través de dos de sus filiales, minera Gorreón y minera Gavilán, las cuales adquirieron desde 2003 y 2009 las concesiones mineras Cerro Grande y Cerro Grande II. Pero, explicó la abogada del caso Diana Sánchez, no cuentan con las licencias que necesitan para pasar a la fase de explotación. Esta operación violaría el derecho al agua, salud y medio ambiente, dijo.
“Ellos nos vienen a decir que no somos dueños de nuestro territorio. Nosotros somos originarios, dueños milenarios y vienen a destrozar desde nuestra cultura, nuestra forma de vivir, convivir y practicar nuestra espiritualidad”, acusó el campesino totonaca Miguel, de Olintla, otro de los municipios afectados que no han sido consultados.
Ixtacamaxtitlán, Puebla, 20 de marzo (SinEmbargo).– El río Apulco que inicia en el municipio de Zautla, Puebla, y desemboca hasta el Golfo de México está en riesgo de contaminarse con desechos tóxicos, lo cual afectaría a once comunidades, al medio ambiente y a los cultivos. Unidos y basados en experiencias de otros estados, este sábado alrededor de 300 familias y organizaciones campesinas y civiles realizaron una caravana de unos 60 autos y camiones rumbo a la Presidencia Municipal de San Francisco Ixtacamaxtitlán para rechazar la mina de cielo abierto que la empresa canadiense Almaden Minerals pretende instalar en la Sierra Norte poblana.

En Asamblea en la cabecera municipal, exigieron una vez más al Alcalde panista Eliazar Hernández Arroyo que no autorice el uso de suelo a Almaden, dueña del 72 por ciento de las concesiones mineras en esa zona. Con ello evitaría que inicie la otra etapa de exploración como parte del proyecto para extraer oro y plata en un espacio equivalente a 140 canchas de fútbol. Sin embargo, el Alcalde panista otra vez no acudió a la invitación de quienes dice representar.

“No sería la primera vez que no llega”, dijo Irma Hernández, originaria de Ixtacamaxtitlán. “Me apena mucho decirlo, pero hicimos un primer foro al inicio de su gobierno y se enfermó ese día; no llegó. Muchas veces nos ha dejado plantados. Se me hace una falta de responsabilidad y de respeto hacia las personas que llevamos años pidiéndole que haga algo. Habla de un silencio de poca importancia a esto”.

Miguel Sánchez Olvera, campesino de Olintla, Puebla, afirmó que “ya estuvo suave, tenemos que defender la vida. En caso necesario, tenemos que dar la vida por la vida. Estamos defendiendo el agua”.
Durante el evento exigió “que [el Presidente Municipal] se presente porque no lo hemos visto cada vez que participo en una asamblea. Una vez que se presentó se hizo el enfermo, que le dio el patatús, se le quería parar el corazón y se fue. Están vendidos, nomás le hacen al tonto. Le temen al pueblo porque ya está despierto”.
Los habitantes de Ixtacamaxtitlán y las comunidades aledañas de Santa María, Zautla, Olintla y otras llevan casi cinco años de lucha rechazando este proyecto para evitar desastres ocurridos, por ejemplo, en el río Bacanuchi, Sonora, por el derrame de tóxicos de una mina de Grupo México en agosto de 2014. El proyecto minero Ixtaca afectaría las tierras de cultivo de la población de Loma Larga, además del suministro de agua de más de mil 600 personas. La Secretaría de Economía obligó a Almaden a que publique su estudio de impacto ambiental el viernes 23 de marzo.

Los opositores son conscientes que incluso podrían perder la vida por defender precisamente la vida: su agua y su tierra, dijeron en entrevistas. SinEmbargo solicitó la versión del Alcalde, pero no obtuvo respuesta. En febrero de 2013 declaró no estar “a favor ni en contra de la minería”.

“Al principio de esta lucha nos alarmamos mucho porque no nos dimos cuenta a qué hora entraron y llevaban más de 10 años trabajando. Estábamos muy preocupados”, contó Irma. “Nos robaba el sueño. Decíamos: ‘Somos poquitos, qué vamos a hacer ante este monstruo’. Pero algo que nos ayudó mucho es empezar a dar información en todas las comunidades. Mucha gente no sabía a lo que nos estábamos enfrentando. Se convocó a varias comunidades para que nos dijeron cuáles eran nuestros derechos porque tampoco sabíamos cuáles se iban a vulnerar si se llevaba a cabo la minera. Estuvimos de acuerdo que serían el derecho a la vida, al agua, al medio ambiente y a la salud”.

En diciembre habitantes de Ixtacamaxtitlán se manifestaron simultáneamente en el Parlamento de Ottawa, Canadá, y en la entidad mexicana.

El sábado, la caravana y sus consignas como “Agua sí, oro no” hicieron una parada en Sant María Sotoltepec, población donde la empresa Almaden tiene sus oficinas.

“Al pueblo de Santa María que es muy pequeño ya lo tienen bien dominado, bien asustado. Hace como seis u ocho meses, a un señor ya grande el viejo ese Morgan [Poliquin, director de la empresa], que es canadiense, le mató a un perro porque se opuso a que entrara a su tierra sin su permiso. De un coraje, en su camioneta 4×4 le atropelló al perro”, contó Miguel.

La campesina Pascual, de Zautla y presente en el mitin, dijo que su familia de doce personas depende del cultivo de maíz, trigo y cebada. Teme que con la operación de la minera las tierras queden dañadas y ya no se den sus productos. “Nos va afectar a toda nuestra Madre Tierra”, aseguró entre consignas de sus compañeros y vecinos. “No hace falta oro / no hace falta plata / cuidemos nuestra tierra porque el cianuro mata”, los manifestantes gritaban. Marcelino, otro campesino, cargaba un letrero con la leyenda “Por el agua libre de cianuro y la sierra libre de explosivos”. Para la instalación del proyecto minero se prevé explotar cerros cerca de Santa María.

“Que esta minera devastadora se salga de aquí. No la queremos”, exigió Francisca Zamora. Los cientos de presentes se unían con el grito “fuera” contra la minera. Una anciana chiflaba y gritaba furiosa: “Que se vayan a su tierra. ¡Que se larguen!”.

 

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