Una a una, Paola Espinosa ha superado las piedras que se le han presentado en el camino. La clavadista bajacaliforniana es una historia de retos, una vida de sacrificios y de lucha. Pero sobre todo, es un ejemplo de mujer mexicana.
Paola se ha convertido en el “chambelán” de lujo de Alejandra, ambas hacen de la fosa olímpica una pista de baile para conquistar con sus piruetas
Una a una, Paola Espinosa ha superado las piedras que se le han presentado en el camino. La clavadista bajacaliforniana es una historia de retos, una vida de sacrificios y de lucha. Pero sobre todo, es un ejemplo de mujer mexicana.
El romance de Paola Milagros Espinosa Sánchez y los clavados no siempre fue miel y rosas. En el camino existieron miedos, pero éstos los convirtió en combustible. A los 5 años de edad y diagnosticada con hiperactividad, los padres de Paola la iniciaron en los deportes acuáticos. De la natación se alejó rápido, no la logró atrapar. Ella necesitaba sentir más adrenalina y en su camino aparecieron los trampolines y las plataformas. La altura le despertó el miedo y eso la sedujo.
Espinosa tiró su primer clavado de la mano de su hermana, ahí venció su principal temor, pero también descubrió que su vida eran las alturas, los giros y el agua.
La rabia y el hambre de triunfo despertaron en ella a los 7 años. Durante el evento Talentos Deportivos, la hoy medallista olímpica rompió en llanto. El segundo sitio que consiguió, no tenía lugar en sus aspiraciones.
“Si hubiera ganado en mi primera competencia, te apuesto que no estaría aquí”, sentenció Paola Espinosa, quien explicó que aquella derrota la animó para saciar su sed de revancha.
Un ‘rompeaguas’ llegó al seno de la familia Espinosa Sánchez. El deporte de la hija menor dejó de ser un juego; lo que un día fue una actividad para canalizar su energía, se convirtió en una invitación para formar parte de la Selección infantil. No era fácil, tenía que hacer maletas para dejar su tierra, La Paz, e instalarse en la ciudad de México.
Como en su primer clavado, Paola no estuvo sola. Su madre la acompañó en su travesía hasta que terminó la secundaria. “Fueron etapas muy bonitas, porque aprendí a valorar mucho. Hacíamos dos entrenamientos al día y terminábamos a las 9:30 de la noche, me gustaba ir a la alberca e ir mejorando día con día, siempre me gustó sentir que le iba ganando a mis compañeros”.
La ausencia de caricias y abrazos hizo que Paola se refugiara en los entrenamientos. Cada esfuerzo físico y mental fue la semilla para construir la carrera de la mejor clavadista mexicana de todos los tiempos.
Los Juegos Olímpicos siempre fueron su sueño. A los 17 años y después de miles de horas de entrenamientos, la recompensa llegó. Paola acudió a Atenas 2004. Sin embargo, la justa olímpica no fue lo que ella pensaba.
Tres meses antes de la cita, un obstáculo se volvió a presentar en su vida. Su entrenador fue separado por circunstancias ajenas a ella. Espinosa se sintió abandonada, lejana a lo que poco a poco cimentó. Su mente no se encontraba en el objetivo, la relación con su nuevo entrenador no era de lo mejor.
Todo sumó. Dos días antes de partir a los Olímpicos entrenando un clavado, que en ese entonces sólo tres mujeres en el mundo hacían, Paola cayó totalmente de panza en el agua. Sin control sobre su cuerpo fue asistida por sus compañeros. Tuvieron que cortarle el traje, por la sangre que salía de su cuerpo.
Fue el peor golpe de su vida, no sólo físico, sino también emocional, porque en ese entonces, no tenía a nadie que la ayudara, además de un entrenador a quien no le importaba. Un panorama totalmente en contra, que sometió con valentía.
A sus 26 años, Paola Espinosa asiste a sus terceros Juegos Olímpicos; en Beijing 2008 fue abanderada y consiguió el bronce en plataforma sincronizados con Tatiana Ortiz. Además de cargar sobre su cuello múltiples medallas conseguidas en Universiadas, Juegos Panamericanos, Centroamericanos y Campeonatos Mundiales.
Paola Milagros Espinosa Sánchez, la mujer que en cada salto roza la inmortalidad. Una mujer que levanta la mano por su país y que ayer regaló una medalla más al pueblo de México.
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References:
https://mclaughlin-ivey-3.mdwrite.net/