Una mala traducción de un tuit de un miembro de ACNUR hizo creer que el pequeño de cuatro años había atravesado todo el desierto sin su familia
elcorreo.com
Una imagen vale más que mil palabras. Marwan, un pequeño de 4 años ponía ayer rostro al drama de los refugiados sirios. Vestido con un chándal y con una bolsa de plástisco como única propiedad a la vista fue retratado por Andrew Harper, representante de ACNUR en Siria. La imagen difundida en su perfil de Twitter dio la vuelta al planeta por lo mucho que decía la figura de su pequeño protagonista, Marwan. La historia sacudió ayer las redes sociales. Y es que el guión lo merecía. Un niño de 4 años atraviesa el desierto de Jordania para huir de la guerra que está destrozando su país. Una aventura no apta para menores.
Pero la realidad de tantos niños en una guerra que ya dura tres años no lo es del todo en el caso de Marwan. Harper lanzaba ayer un texto en inglés que traducido al castellano decía: “Marwan, de 4 años, separado temporalmente de su familia, es asistido por el personal de ACNUR para cruzar”. La interpretación generalizada fue que Marwan había realizado en solitario un viaje por el desierto durante días y kilómetros. Sin embargo, Marwan cruzaba la frontera con su familia hacia Jordania, pero se separó de ella por el caos y la confusión en el momento de cruzar, según ha explicado más tarde el propio Harper en otro tuit. “Nuestro equipo lo localizó solo cerca de la frontera, lo trasladó y lo reunió con su madre. Ahora se encuentra a salvo”, detalló.
El conflicto sirio lleva casi tres años activo, ha matado a más de 130.000 personas y ha obligado a abandonar su hogares a más de seis millones de personas, según Reuters.
Marwan es ya uno de los 600.000 refugiados sirios que han huído hacia Jordania, desde el inicio del conflicto bélico en marzo de 2011. Al menos en el campo de refugiados en el que ha ido a parar ha podido reencontrarse con su abuela, según informa ACNUR. Expertos de la ONU calculan que en Siria hay 250.000 personas atrapadas en áreas sitiadas y cerca de 3 millones que viven en áreas de difícil acceso para las agencias humanitarias. A pesar de las dificultades sobre el terreno, desde octubre de 2013, las agencias de la ONU han conseguido introducir en el país 26 convoyes de ayuda en áreas de difícil acceso en la regiones de Alepo, Hama, Raqqa y Damasco rural.
Lejos del fin
Lejos de acercarse a su fin, el enfrentamiento entre las fuerzas del régimen y los rebeldes sirios se intensificará tras el fracaso de las negociaciones de Ginebra, cuya primera consecuencia es un aumento de la tensión entre Estados Unidos y Rusia, padrinos de la conferencia, según estiman los analistas. “Temo que el fracaso de las negociaciones en Ginebra conduzca a una escalada militar. Las cosas van a empeorar probablemente”, estima Volker Perthers, director del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.
“Las dos partes van a intentar demostrar que pueden modificar a su favor el equilibrio en el terreno, y que no están obligadas a negociar por debilidad”, observa. El sábado en Ginebra, el mediador internacional Lakhdar Brahimi manifestó su pesar por el bloqueo de las negociaciones, y afirmó que de momento no hay fecha para una eventual reanudación de las conversaciones. Las negociaciones, en realidad, nunca arrancaron, ya que el gobierno y la oposición ni siquiera se pusieron de acuerdo sobre el orden del día.