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En el corto y mediano plazo el principal reto de Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene que ver con garantizar el suministro de los combustibles que tiene el país, así como sostener los niveles de producción de petróleo crudo y gas natural en los campos de la Sonda de Campeche.Hewlett-Packard pagó sobornos para obtener contratos con Pemex

revistafortuna.com.mx

Luis Carriles

En el corto y mediano plazo el principal reto de Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene que ver con garantizar el suministro de los combustibles que tiene el país, así como sostener los niveles de producción de petróleo crudo y gas natural en los campos de la Sonda de Campeche.

Pemex Exploración y Producción tiene planes inmediatos para que la caída en la producción de Cantarell, el sexto campo petrolero más grande del mundo y que produce cerca de la mitad del crudo mexicano, sea amortiguada por medio de incrementos en la producción de otros campos.

Ese es el caso del sistema Ku-Maloob-Zaap, que deberá pasar su producción de 300 mil barriles diarios a 800 mil barriles en un plazo no superior a los tres años, todo un récord si se considera que hasta ahora ha mantenido sus niveles de producción sin grandes incrementos.

A largo plazo, la paraestatal debe garantizar que con la eficiencia de sus sistemas los precios ofrecidos al público sean más competitivos, sobre todo para el sector industrial: sin embargo, la paraestatal no lo podrá lograr hasta obtener un esquema fiscal menos restrictivo y una autonomía de gestión donde se premien temas como los incrementos en la productividad de la compañía.

Hasta ahora las inversiones sí le han servido a la compañía para mejorar el perfil de su DEUDA, y las calificadoras, de hecho, le tienen buenas intenciones a la paraestatal debido a que su respaldo es un monopolio gubernamental.

S&P le tiene una calificación de BBB a Pemex y también de BBB a Pemex Project Funding Master Trust, que es el vehículo financiero de la entidad en el extranjero; en ambos casos, la calificación que le otorga Moody’s es de Baa1 y Fitch los ubica en BBB-.

Cabe señalar que en el caso de Fitch la calificación anterior que tenía Pemex era de BB+, la más alta otorgada a cualquier compañía paraestatal de Latinoamérica y, de hecho, más alta que la otorgada al país.

Consejo Petrolero

En el caso de la Comisión Federal de Electricidad se cuenta con un Programa de Obras e Inversión del Sector Eléctrico (POISE) en donde se reúne la prospectiva de los siguientes 10 años, sin embargo, en Pemex no se tiene un esquema similar aunque parte de las propuestas que se han hecho desde el Congreso de la Unión, desde donde se han empujado iniciativas como un ente, consejo o comité petrolero en donde se podrían definir políticas de inversión de largo plazo.

Parte de los adelantos que se han planteado para la creación del consejo consultivo implican que Pemex tenga una Ley de Obra Pública especializada y que en ella se incluyan los proyectos multianuales con plazos específicos y metas de productividad.

Dentro del consejo o ente petrolero, similar al que funciona en Brasil, se tomarían decisiones de largo plazo tomando en cuenta la opinión de la empresa pero también del gobierno, especialistas e incluso del Poder Legislativo, aunque la operación de la compañía quedaría en manos de los especialistas.

La propuesta más afinada plantea crear un directorado petrolero que además tenga funciones similares a las del registro minero, es decir, que en caso de una eventual apertura esta organización pueda soportar cada uno de los permisos o concesiones que sean otorgados a los particulares, a Pemex y a las coinversiones.

Parte de las propuestas buscan mejorar la autoridad de la Secretaría de Energía, sin embargo, la llegada del nuevo gobierno trae dos prioridades: mejorar el esquema regulatorio y fomentar la participación de las empresas mexicanas en las licitaciones realizadas por las paraestatales mexicanas.

Dentro de los diagnósticos entregados por la anterior administración de Pemex al nuevo gobierno, hay dos alertas establecidas. La primera se refiere a los yacimientos transfronterizos, compartidos con Estados Unidos, y con tirantes de agua cercanos a los 2 mil metros de profundidad, en la región del Cinturón de Perdido en donde se asumen que podría haber cerca de 3 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

La segunda alerta son los pasivos de Pemex, derivados de los financiamientos que se han requerido para poder resolver los problemas de inversión de la compañía.

Tan sólo para Exploración y Producción, en un esquema de verdadero crecimiento en la producción, se requieren entre 165 mil y 200 mil millones de pesos anuales.

De acuerdo con el calendario de pagos del esquema Pidiregas o Proyectos de Inversión Financiada con Registro Diferido en el Gasto -es decir, DEUDA contingente- tan sólo para este 2007 el monto es de mil 883 millones 684 mil 141 pesos.

Los REGISTROS que ofreció el gobierno federal, dentro del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2007, plantean que hay un costo financiero para Pemex el año próximo del orden de 41 mil 495 millones 618 mil 640 pesos.

Dentro de este monto, el costo financiero interno de los Pidiregas contratados es por 8 mil 187 millones 489 mil 922 pesos; pero el externo es de 24 mil 455 millones 813 mil 211 pesos.

Las oportunidades

Pemex Exploración y Producción tiene cinco oportunidades para poder asegurar su viabilidad.

Primero es asegurar la disponibilidad de recursos para satisfacer las necesidades de inversión de la empresa que permitan capturar el valor de las reservas y recursos de hidrocarburos con que cuenta la empresa y sanear la estructura financiera de la paraestatal.

La segunda es lograr la autonomía de gestión enfocada a agilizar la toma de decisiones de la empresa.

Reducir el marco regulatorio existente sobre la operación de Pemex. Actualizar el régimen fiscal para incentivar la eficiencia y la producción nueva. Modificar el modelo de relaciones laborales para incrementar la productividad laboral.

Parte del cambio que tendrá que llevar a cabo Pemex tiene que ver con las oportunidades que tienen con la tecnología disponible en el país, sobre todo en los proyectos que superiores a los 2 mil metros de profundidad.

Los elementos que están a discusión involucran temas como la conveniencia para Pemex de coinvertir en aguas profundas, permitir la explotación por parte de empresas particulares de los yacimientos de gas natural no asociado y la explotación de yacimientos transfronterizos.

El problema es que para llegar a cualquiera de estas iniciativas, incluida la autonomía de gestión -que a su vez le podría permitir realizar algún tipo de colocación o bursatilización de Pemex- requieren de cambio constitucional, por lo menos de los artículos 27 y 28 , algo que parece impensable dada la composición política del Congreso de la Unión.

Especialistas como Javier Estrada, que fue comisionado de la Comisión Reguladora de Energía y ahora dedicado a la consultoría energética, han sostenido en diversos foros que lo primordial es darle una solidez económica a Pemex, profundizar su actual esquema fiscal, permitir un menor nivel de endeudamiento y recurrir a una mayor reinversión de los recursos obtenidos.

El problema que encuentra el especialista es el siguiente: la definición de los espacios privados y públicos podría afectar la naturaleza de los procesos a llevar a cabo, dependiendo del tipo de proyecto.

Lo que queda claro es que Pemex necesita llevar a cabo un cambio junto con el Estado para reducir la dependencia de los recursos petroleros, bajar el nivel de endeudamiento y de empobrecimiento de la paraestatal, así como definir cuál será su relación con empresas privadas: proveedoras o socias.

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