Los enfrentamientos verbales en que se han visto envueltos las dos administraciones gubernamentales de México y los Estados Unidos de Norte América en relación a quien se debe la responsabilidad de la existencia y embate del narcotráfico.
Por. Javier Hernández
Puerto Escondido. Oaxaca.- Los enfrentamientos verbales en que se han visto envueltos las dos administraciones gubernamentales de México y los Estados Unidos de Norte América en relación a quien se debe la responsabilidad de la existencia y embate del narcotráfico, por un lado el gobierno mexicano tanto por el Presidente Felipe Calderón y por Fernando Gómez Mont Secretario de Gobernación y por el otro lado los señalamientos del Procurador General de Justicia del vecino país del norte Eric Holder, México amenaza la seguridad interna de EUA, en tantos dimes y diretes entre ellos el gobierno mexicano señala como responsable del tránsito y tráfico de estupefacientes en México a los vecinos del norte.
Por otro lado un grupo de ex presidentes latinoaméricanos se pronuncian a favor de la legalización de la marihuana como es el caso del ex presidente mexicano Ernesto Zedillo Ponce de León, como también los ex mandatarios, Fernando Henrique Cardoso del Brasil, César Gaviria de Colombia afirmando que en marzo harán una propuesta oficial a la ONU hecho que produce un verdadero punto de inflexión en este debate.
En tanto hoy Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) se pronuncia por la legalización cuando en su periodo presidencial, nada pudo hacer contra los cárteles de la droga, que cobraron mayor importancia a lo largo y ancho del país. Esta Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, una iniciativa impulsada con el objetivo de presentar al mundo una perspectiva de América Latina sobre el problema. Se propone evaluar la eficacia y el impacto de las políticas de combate a las drogas y elaborar propuestas orientadas a políticas “más eficientes, seguras y humanas”. La comisión, constituida por una veintena de eminencias de distintos países de la región, se reunió el pasado mes de febrero en Río de Janeiro donde elaboró las bases de un documento que, será llevado próximamente ante la Comisión de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas.
La conclusión más importante es el reconocimiento de que las políticas basadas en la represión, impulsadas ampliamente por Estados Unidos y la propia ONU, han sido un fracaso. No solo la producción y el consumo se siguen incrementando pese a todos los esfuerzos, sino que las mafias continúan fortaleciéndose cada vez más, inficionando los sistemas políticos, judiciales y de seguridad y comprometiendo seriamente la gobernabilidad y la viabilidad de las democracias en muchos países. En México existen dos tipos de cultivos ilegales que se producen en forma masiva: la marihuana y la amapola, que se obtienen con relativa facilidad y bajos costos. Ambos cultivos se adaptan a cualquier tipo de suelo y sus requerimientos de agua y fertilizantes son mínimos, porque son resistentes a las inclemencias del tiempo y a las plagas. La marihuana es cultivada, conocida y utilizada desde hace muchos años, pero hasta la primera mitad del siglo pasado solamente era consumida por pequeños grupos; la siembra de la amapola prolifera a partir de 1939 cuando el opio asiático no puede llegar a los laboratorios estadounidenses que producían heroína para la industria médica al servicio de las tropas estadounidenses.
Ante la falta de materia prima, nuestros vecinos del norte propician la siembra de amapola en Badiraguato, Sinaloa, lugar que por sus condiciones geográficas y climáticas ofrecía refugio adecuado a los cultivadores, y en su torno se organizan grupos recolectores que extraen la goma de opio que luego se transforma en diversas drogas, en especial, la heroína.Al término de la guerra, la demanda de estupefacientes crece con el retorno de soldados estadounidenses adictos, lo que convierte en una enorme mina de oro al llamado Triángulo Dorado de la Droga: la sierra de Chihuahua, Durango y Sinaloa. De ahí surgen importantes jefes de la droga que, una vez presos por la acción que libró el Ejército en contra de ellos, son sustituidos por otros que tienen una nueva visión en su estructura operativa a lo que se suma un nuevo fenómeno: el tránsito de la cocaína colombiana en nuestro país para introducirla a Estados Unidos.El trasiego de las drogas surge como un negocio muy rentable que produce una nueva generación de traficantes y propicia la estructuración de los cárteles de la droga que hasta la fecha operan en el país: Juárez, Sinaloa, Del Golfo y Tijuana En tanto en nuestro estado la constante miseria y la falta de oportunidades por el descenso de los precios de los demás cultivos han inducido a muchos pueblos de Oaxaca a inmiscuirse en esta red de siembra y cultivo de enervantes. La orografía ha permitido que algunas zonas, por ejemplo en la Sierra Sur, se facilite que los narcotraficantes utilicen las tierras abiertas por los taladores para sembrar marihuana y amapola. Según estadísticas estimadas por el gobierno estadounidense, los estados del Sur, principalmente Guerrero y Oaxaca, producen suficiente amapola para generar entre 2 y 4 toneladas anuales de heroína procesada, además de unas 1,000 toneladas de marihuana. La creciente producción de amapola y marihuana en la zona Sierra ubica a Oaxaca como uno de los estados de mayor aumento del narcotráfico en México en la última década. La lucha contra el narcotráfico no ha permitido detener tal crecimiento. Los cultivos y el tráfico de drogas ilícitas que provienen de Sudamérica y se dirigen hacia Estados Unidos siguen aumentando.