Durante la transmisión en vivo -la noche del dos de noviembre- en la que se daba cuenta del asesinato de un hombre dentro de su auto en el estacionamiento de una gasolinera, un elemento de la Policía Estatal amenazó a un reportero
Redacción EL PIÑERO
Tuxtepec, Oaxaca, 4 de noviembre de 2016. – Durante la transmisión en vivo -la noche del dos de noviembre- en la que se daba cuenta del asesinato de un hombre dentro de su auto en el estacionamiento de una gasolinera, un elemento de la Policía Estatal amenazó a un reportero de El Piñero de la Cuenca de remitirlo al Ministerio Público por estar realizando su trabajo: informar a la ciudadanía. 24 horas después la amenaza se hizo realidad.
Nuestro compañero identificado como Edward López fue detenido en un retén -la tarde de este jueves- cuando circulaba por el rumbo de la colonia jardines del arroyo. Se le detuvo con la presencia de más de 20 elementos fuertemente armados y varias patrullas de la Policía Estatal.
Pese a que se identificó como miembro de nuestra casa editorial, explicando que las herramientas de trabajo son comunes con las de otros colegas de distintos medios, los oficiales lo detuvieron y subieron a la patrulla 1908 para ser trasladado a la base de la Policía Estatal, ubicada en la calle del DIF en la colonia El Castillo, a donde, pese que no lo dejaron retirarse, se aseguraba que no estaba sólo colaborando para dar unos datos.
Durante su detención se le preguntó para qué usaba el equipo de radio comunicación, el cual, al igual que la gran mayoría de reporteros de la fuente policiaca tiene frecuencias que permiten realizar nuestra labor de informar con veracidad y prontitud de los hechos que a la ciudadanía le interesan.
Fue, pese a que el área jurídica de la Policía Estatal informó al medio que no estaba detenido sino que solo estaba cooperando para aclarar el uso de su radio, al ser conducido ante el Ministerio Público fue custodiado por una patrulla y al menos 5 elementos fuertemente armados quienes resguardaron a la entrada en las oficinas de 20 noviembre, y otros elementos se apostaron junto a él en todo momento.
Al finalizar el trámite se le dijo a los abogados que el uso de la radio fue la causa de que se le detuviera, ya que se sospecha de una presumible fuga de información, situación que resulta irrisoria cuando en la ciudad hay decenas de personas con radios que captan señales de corporaciones y que no se dedican estos sujetos a la labor periodística.
No nos resulta extraño este acto toda vez que en últimas fechas los comentarios de algunos policías ministeriales y otras autoridades han sido de asombro y enojo por la amplia cobertura que damos a los hechos que han cimbrado a la cuenca y a Tuxtepec.
Nuestro compañero, hoy afectado por estos sentimientos de impotencia por parte de las autoridades -que parecieran preferir ocultarle al pueblo lo que sucede- estuvo al margen de la situación.
Enérgica y contundente es nuestra postura ante dos hechos: nuestro deber de informar el cual no menguará y nuestro rechazo a que las autoridades inviertan su tiempo en tratar de ocultar los hechos que no han podido evitar o que quizá solapen.
En estos tiempos nuestra labor ha demostrado que genera solidaridad en el pueblo y que contribuye a prevenir prácticas de riesgo a la ciudadanía inocente, esa que muchas veces duda si las autoridades están para protegernos.