Aunque para el resto del mundo el reloj continuo su marcha, para los habitantes de San Pedro Jicayan el tiempo se detuvo, más aun para los fieles seguidores de la líder perredista Beatriz López Leyva, Por. Pablo PERALTA
SAN PEDRO JICAYAN. Aunque para el resto del mundo el reloj continuo su marcha, para los habitantes de San Pedro Jicayan el tiempo se detuvo, más aun para los fieles seguidores de la líder perredista Beatriz López Leyva, que entre rostros de dolor y de coraje cientos de personas le brindaron el último adiós.
Como estaba previsto a las cuatro de la tarde el féretro fue levantado y echado en hombros por seis hombres que disputaron por ser los primeros en cargar y encaminar a su amiga hacia su última morada, instante en que un llanto contagioso rompió el silencio al que exhortaba un religioso orador.
De semblante fuerte, madre, hermano he hija encabezaron la marcha fúnebre a la que se unieron cientos de seguidores…indígenas, autoridades municipales, profesores, campesinos y líderes políticos, camino a la iglesia el dolor manifestado en llanto no distinguió extracto social.
Antes, el diputado local Benjamín Robles Montoya y el senador Gabino Cue Monteagudo montaron guardia de honor ante el féretro de aquella mujer calificada por ellos como incansable luchadora social.
En todo momento dos bandas de música de viento turnaban espacios para entonar melodías y alegres sones, música que a decir de Rebeca Leyva madre de Bety como sus amigos la llamaban, era su preferida pues literalmente le encendía su corazón.
Tras su paso por la iglesia del pueblo, el cuerpo de Beatriz fue conducido a los corredores de Palacio Municipal, donde una docena de policías que resguardaban el solitario inmueble dejaron sus puestos para refugiarse en un rincón y así dar paso a la multitud.
Aquí, diversos oradores hicieron uso de la palabra condenando el crimen y exigiendo justicia, uno de ellos Flavio Sosa Villavicencio, líder de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), quien en tono enérgico destacó tratarse de un crimen político solapado desde la esfera del poder en el Estado, el cual aseguró tiene como objetivo infundir el temor y la intimidación hacia los sectores sociales y políticos de oposición.
Por su parte la ex diputada local Marcela López Merino y el ex presidente estatal del PRD, Tomas Basaldu Gutiérrez, coincidieron en exigir la detención del responsable material, y fueron más allá al demandar también la captura de los actores intelectuales del artero asesinato.
Los discursos y las demandas terminaron con una ola de aplausos, esta vez no para los oradores sino para quien desde el cielo aseguraban los escuchaba.
Tras su paso por la iglesia y el palacio, la tercer y última escala le aguardaba a López Leyva, esta vez la reanudación del trayecto fue menos ruidosa y engalanada con decenas de arreglos florales que al final vistieron de color su tumba.
El arribo al cementerio soltó de nueva cuanta en forma colectiva los inconfundibles llantos de pena y dolor, más aun cuando Beatriz fue introducida y colocada junto a familiares adelantados en el paso por esta vida, escenas presenciadas por cientos de acompañantes que la acompañaron hasta su ultima morada, imágenes presenciadas también por el sol que también padecía su propio sepulcro del día, atardecer que a muchos recordó que el tiempo jamás se detuvo en San Pedro Jicayan.
