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La utilidad reportada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el periodo enero-junio de 2016 implica una mejora sustancial a los resultados del mismo periodo del año pasado.
CFE reporta utilidad de 106 mil 846 mdp al primer semestre de 2016http://www.unotv.com/
La CFE incrementó su patrimonio a junio de 2016 en 99% respecto al registrado en junio del 2015, por lo que seguirá implementando puntualmente la Reforma Energética que ha fortalecido a la empresa, y le permite ofrecer un servicio de calidad, a precios competitivos y con procesos más amigables con el medio ambiente.

Además, informó que en el periodo enero-junio de 2016, obtuvo una utilidad neta de 106 mil 846 millones de pesos. Esta utilidad es mayor en 142 mil 438 millones de pesos, es decir en 400%, respecto a la pérdida de 35 mil 592 millones de pesos que la CFE registró en el mismo periodo del año 2015.

Esta es la primera vez desde el 2010 que la CFE reporta un resultado financiero positivo.
La mejora sustancial en los estados financieros de la CFE se explica principalmente por el efecto positivo que tuvo la renegociación de la CFE con sus trabajadores y el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) del Contrato Colectivo de Trabajo, que concluyó en mayo de 2016.

Esta renegociación significó una reducción preliminar en el pasivo laboral histórico de largo plazo por cerca de 160 mil 000 millones de pesos. Este ahorro se refleja ya en los estados financieros de este primer semestre del año.
Con su discurso, el último ante los demócratas como presidente, Obama ha buscado terminar de convencer a los norteamericanos de revalidar el rumbo que trazó durante los últimos ocho años desde la Casa Blanca, votar a Clinton, y afianzar con esa decisión las políticas de su gobierno, uno de los más progresistas en la historia moderna del país.
Era una noche especial para Obama. Su presencia en el escenario de la convención llegó en una fecha simbólica: el miércoles se cumplieron doce años del discurso que brindó en la convención demócrata de 2004, que consagró a su actual secretario de Estado John Kerry como candidato, y a él como la gran promesa política del partido. Cuatro años después, Obama volvió al mismo lugar, esta vez, para convertirse en el primer afroamericano en aceptar la nominación presidencial.

El hombre que hizo historia brindó una defensa cerrada de la mujer que busca hacer historia, antaño su rival, al afirmar que no ha habido “hombre o mujer” más preparada que ella para servir como presidente de Estados Unidos. “Ni Bill, ni yo”, ha dicho.

Y, una vez más, intentó barrer el cinismo con una llamada a la unión, brindando una mirada optimista sobre el futuro –un hilo que ha unido a casi todos sus mensajes– sin dejar de reconocer las divisiones reinantes en el país, que no ha logrado desterrar. Obama buscó además marcar un claro contraste con el tono pesimista y sombrío que ofrecieron los republicanos en la convención de Cleveland. Donald Trump, a quien ha llamado un “demagogo doméstico”, sólo ofrece “eslógans y miedo”, ha dicho.

“El Estados Unidos que conozco está lleno de coraje, de optimismo, de ingenio. Es decente y generoso”, afirmó.

Su visión optimista –ingenua, para sus críticos– no negó las ansiedades “por ajustar cuentas”, los temores por los ataques terroristas, y las frustraciones por la parálisis política en Washington, que empeoraron durante su presidencia. Obama le dedicó un aparte a la angustia económica de las regiones de Estados Unidos que más han sufrido la transformación de la economía, donde Trump tiene un fuerte respaldo. No ahorró críticas contra el candidato de los republicanos.

“Existen sectores de Estados Unidos que nunca se recuperaron del cierre de fábricas; hombres que se enorgullecían del trabajo duro y sostenían a sus familias, y que ahora se sienten olvidados. Padres que se preguntan si sus hijos tendrán las mismas oportunidades que tenemos nosotros” describió. “Todo eso es real; tenemos el desafío de hacerlo mejor, de estar mejor”, afirmó.

Fue una versión más realista –y, ciertamente, más canosa– de su mítico discurso de 2004, en el cual abogo por rechazar “la política del cinismo” y por mirar a Estados Unidos no como una tierra de divisiones, sino de uniones.

YES WE CAN

“No existe un Estados Unidos progresista y un Estados Unidos conservador, existe Estados Unidos de América”, dijo entonces, en una frase que, hasta hoy, perdura como una de las más celebras que ha dicho en un discurso. “No existe un Estados Unidos negro, un Estados Unidos blanco, un Estados Unidos latino y un Estados asiático. Existe un Estados Unidos de América”, completó.

Obama ha sido recibido con una enorme ovación en un estadio cubierto de cárteles con la leyend “Yes We Can”, ícono de su primera campaña presidencial. Obama le ha pedido a la gente que “lleve” a Clinton a la Casa Blanca de la misma manera en la cual lo llevaron a él hace ocho años, y, de nuevo, hace cuatro. En un momento, cuando se escucharon abucheos al hablar de Trump, afirmó: “No abucheen, voten”.

“Ella ha estado ahí para nosotros, incluso si no siempre lo hemos notado, y si ustedes son serios acerca de nuestra democracia, no pueden permitirse el lujo de quedarse en casa sólo porque ella puede no coincidir con ustedes en cada tema”, ha afirmado el mandatario, en una línea que pareció dirigida a los seguidores del senador socialista Bernie Sanders, entre los cuáles existe un núcleo duro que se resiste a Clinton.

Obama se preocupó porque no quedara ninguna duda de que la persona indicada para continuar su trabajo es Hillary Clinton. No será la última vez que hablará en público a favor de la candidata. La Casa Blanca ha anticipado que el mandatario tendrá una agitada agenda proselitista en el último mes de la campaña, a sabiendas de que su legado está en juego.

“Nada te prepara realmente para las demandas de la Oficina Oval. Hasta que te hayas sentado en ese escritorio, no sabes lo que se siente manejar una crisis global o enviar a los jóvenes a la guerra. Pero Hillary ha estado en esa habitación, ella ha sido parte de esas decisiones”, recordó anoche.

Luego, ofreció algo que sólo pocas personas pueden ofrecer al hablar de la candidata: una mirada más íntima.

“Incluso en medio de una crisis, ella escucha a las personas, mantiene la calma y trata a todos con respeto. Y no importa cuán desalentadoras sean las probabilidades; no importa cuántas veces la gente trata de echarla abajo, ella nunca, nunca renuncia”, afirmó.

Obama cerró una noche en la cual los demócratas pusieron pesos pesados en el escenario para blindar la candidatura de Clinton, y terminar de despejar los chispazos de divisiones que encarnaron los simpatizantes más radicales del senador socialista, Bernie Sanders. Ayer, cuando hablaba Leon Panetta, ex director de la CIA y secretario de Defensa, estalló el grito desde las tribunas: “¡No más guerra!¡No más guerra!”.

Anoche, hablaron el vicepresidente, Joe Biden; el candidato a vicepresidente, Tim Kaine; el actual alcalde de Nueva York, Bill de Blasio y su antecesor, Michael Bloomberg, quien por primera vez concurrió a una convención demócrata para dar su respaldo, espantado, como muchos, ante la idea de que Donald Trump lidere a Estados Unidos durante los próximos cuatro años.

Al final, Clinton subió al escenario y se ha fundido en un largo abrazo con Obama. En noviembre, los norteamericanos decidirán si la transferencia se completa o no.

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