La antropóloga brasileña Benneditha Cantanhede e Silva, impulsora de la Cátedra Mujeres Garífunas y Afrodescendientes del Instituto de la Mujer de la Universidad de San Carlos de Guatemala,
La antropóloga brasileña Benneditha Cantanhede e Silva, impulsora de la Cátedra Mujeres Garífunas y Afrodescendientes del Instituto de la Mujer de la Universidad de San Carlos de Guatemala, señala que tienen raza, etnia y género juntos, “que trae a colación la dificultad que es ser mujer y ser mujer negra, en varios países”. “Yo siento que un importante papel que tenemos que guardar es cómo la mujer negra ha fortalecido muchas estructuras familiares, culturales, sociales.
Una de las estructuras fundamentales de los países es el matriarcado, pero no solamente eso ya que hay una concentración de la familia hacia la mujer, porque son las que menos estudios tienen, son las que tienen menos oportunidades, aunque hay que reconocer que esto está cambiando”.
Afirma que los africanos que vinieron a América fueron traídos por la fuerza y enriquecieron los continentes americano y europeo, “también han enriquecido las estructuras culturales y económicas de los países, pero después de los procesos de independencia no fueron absorbidos en la sociedad como ciudadanos, por el contrario los invisibilizaron”.
Cuestiona:
¿En el Continente Americano quiénes somos afrodescendientes?
Todos.
La cuna de la civilización comienza en África, aunque el término afrodescendiente surge para valorar, para políticamente dar una importancia a estas personas que están invisibilizadas.
La experta pidió a la población no afro tomar conciencia de que es oportuno respetar la identidad de los hombres y mujeres cuyos antepasados fueron africanos. Cantanhede e Silva dice que un reconocimiento básico sería reconocer a las comunidad afrodescendiente la categoría de pueblo, “porque pueblo da pertenencia, da derechos adquiridos, por eso las población que hoy se conocen como afrodescendientes dentro de cinco o diez años, máximo, deseamos ser considerado pueblo afro, sujeto de derechos, porque debemos defender nuestros territorios”. Comenta que por su naturaleza los afrodescendientes se asentaron en las costas del Pacífico y el Atlántico, venían del mar, pero ahora les están quitando sus tierras para proyectos turísticos. “Las buenas tierras que tenemos hoy son motivo de codicia de los emporios empresariales, pero lo peor es que no nos reconocen derechos y, por lo tanto, no podemos defenderlas”.
POR: LUIS IGNACIO VELÁSQUEZ/ NOTICIASNET.COM
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