El referéndum independentista de este jueves tiene en vilo al Reino Unido; si gana el ‘sí’, terminará la unión, y si triunfa el ‘no’, Londres hará más concesiones a Edimburgo
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Fotos: AP y Reuters
EDIMBURGO, 17 de septiembre.- La emoción y la ansiedad están aumentando en Escocia en el último día de campaña antes de un referéndum sobre su independencia, tal vez la decisión más importante en el país en tres siglos, desde su adhesión al Reino Unido por el Acta de la Unión (1707).
Los partidarios de la separación sienten que están cerca de la victoria, pero se preguntan si su avance en las encuestas será suficiente.
Los simpatizantes de la permanencia en el Reino Unido temen que el país donde viven de pronto deje de existir.
La campaña ha sido pacífica, si es que acaso se ha calentado. Pero la gravedad de la inminente decisión está golpeando localmente mientras líderes políticos hacen sus apasionados discursos finales este miércoles. El jueves será la votación.
Más de 4.3 millones de residentes en Escocia, incluyendo ciudadanos europeos y miembros de la Commonwealth, se han registrado para votar en este vital referendo y contestar con un ‘sí’ o un ‘no’ a esta simple pregunta: ¿Debería Escocia ser un país independiente?.
La celebración de este histórico referéndum, mirado con lupa en muchos países de Europa, es posible gracias al acuerdo alcanzado en Edimburgo el 15 de octubre de 2012 por el primer ministro británico, el conservador David Cameron, y el ministro principal escocés, el socialdemócrata Alex Salmond.
Salmond, que a sus 59 años es el dirigente que más tiempo ha estado al frente del gobierno escocés (desde el 17 de mayo de 2007), arrolló en las últimas elecciones autonómicas de 2011 con su promesa de convocar un referendo para separarse del Reino Unido.
¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?
Una Escocia independiente mantendría la libra y a Isabel II como jefa de Estado, tendría al Reino Unido y a la Unión Europea como sus principales socios comerciales, eliminaría las armas nucleares y contaría con una Constitución escrita, según la propuesta del Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Salmond.
Si gana el ‘sí’, el gobierno escocés iniciará negociaciones con el Ejecutivo británico para acordar el traspaso de competencias, con la intención de declarar la independencia el 24 de marzo de 2016, aniversario de la firma del Acta de la Unión, y en mayo de ese año convocaría las primeras elecciones de una Escocia independiente.
Si gana el ‘no’, Londres ha prometido conceder a Escocia una mayor autonomía en servicios sociales e impuestos, que se plasmará en una ley consensuada entre los principales partidos que estará lista en 2015.
Escocia es la segunda región en tamaño del Reino Unido después de Inglaterra, con una población de unos 5.3 millones de habitantes que supone el 8.3 % del total, de los cuales el 2 % habitan en islas.
jrr
