El sitio Wikileaks demandó al periódico británico The Guardian, uno de los matutinos con los que colaboró para la filtración de miles de cables secretos de Estados Unidos,
Por Antonella Brignardello/www.abc.com.py
LONDRES.
El sitio Wikileaks demandó al periódico británico The Guardian, uno de los matutinos con los que colaboró para la filtración de miles de cables secretos de Estados Unidos, por haber supuestamente publicado versiones no redactadas de unos 251.000 documentos diplomáticos.La página confirmó haber iniciado una demanda legal contra el diario londinense, que por su parte rechazó las acusaciones, culpando por el hecho a una “falla de seguridad”.
“Un periodista del Guardian, en un acto previamente no detectado de pura negligencia o malicia, reveló contraseñas secretas del archivo entero y no redactado de los cables diplomáticos de Wikileaks”, informó el sitio del australiano Julian Assange en un mensaje emitido a través de su cuenta en Twitter.
“Hemos hablado con el Departamento de Estado norteamericano y comenzamos una acción de pre-litigio”, agregó.
Revelaciones basadas en los cables diplomáticos estadounidenses, supuestamente filtrados por el soldado norteamericano Bradley Manning, fueron publicadas en los medios de prensa internacionales desde diciembre de 2010 luego que Wikileaks se asoció con los periódicos The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y El País, para dar a conocer esa información.
Una versión no redactada de dichos cables comenzó a circular por Internet, y Wikileaks sostiene que el libro publicado en febrero último por dos periodistas del Guardian David Leigh y Luke Harding, “WikiLeaks: Inside Julian Assange?s War on Secrecy ” , revela la contraseña para abrir esos archivos.
El periódico admitió que dicho libro contenía la contraseña,
pero agregó que en ningún momento se reveló el sitio del archivo, y dijo que el mismo Assange le aseguró que la contraseña era temporaria y “sería borrada en cuestión de horas”.
En un comunicado, el Guardian afirmó: “No se nos expresó ninguna preocupación cuando el libro fue publicado, y si alguien en WikiLeaks pensó que esto comprometía la seguridad tuvieron siete meses para borrar los archivos”.
“El hecho que no lo hicieran demuestra claramente que el problema no fue causado por el libro del Guardian”, continuó.
Sin embargo, Wikileaks sostiene que la publicación de los documentos no editados podría tener serias consecuencias “con revoluciones y reformas ahora amenazadas de perderse”.
“Cada día que el liderazgo corrupto de un país u organización sabe de una revelación pendiente de WikiLeaks es un día que éstos pasan planeando cómo aplastar una revolución o reforma”, destacó el sitio web.
Las autoridades estadounidenses indicaron este miércoles que la publicación de los documentos podría tener serias consecuencias para los informantes, activistas de derechos humanos y otras fuentes citadas por los cables diplomáticos.
“Lo que hemos dicho desde un principio acerca del peligro de este tipo de cosas queda reforzado por el hecho de que ahora hay documentos nuevos allí fuera en forma no redactada que contienen los nombres de individuos cuyas vidas están en peligro porque fueron identificados”, afirmó el director de prensa del Departamento de Defensa estadounidense, el coronel David Lapan.
“En el momento que WikiLeaks adquiere estos documentos, pierde el control y la información se filtra, lo quiera o no”, agregó.
Los archivos habían sido originalmente enviados al Guardian en julio de 2010 a través de un servidor seguro, que luego fue destruido, pero el matutino indicó que sin que nadie lo supiera en el diario, los documentos terminaron en el sitio gratuito de intercambio de información BitTorrent.
Una copia de los documentos secretos fue filtrada al New York Times en el otoño (boreal) de 2010 y desde entonces otros medios de prensa también recibieron copias independientemente de Wikileaks.