El Centro de Atención Infantil Piña Palmera, Asociación Civil, ubicada en Zipolite Oaxaca, impartió el segundo taller de sensibilización de discapacidades a personal del Sistema DIF Municipal y público en general, con la intención de que sientan, por lo menos por unos instantes, que es vivir con una discapacidad; y de esta manera comprender a las personas que cursan la vida con alguna discapacidad física o intelectual, congénita o adquirida, permanente o temporal.
*Imparten taller de sensibilización de discapacidades en el Sistema DIF Municipal
Comunicado
Santa Cruz Huatulco.- El Centro de Atención Infantil Piña Palmera, Asociación Civil, ubicada en Zipolite Oaxaca, impartió el segundo taller de sensibilización de discapacidades a personal del Sistema DIF Municipal y público en general, con la intención de que sientan, por lo menos por unos instantes, que es vivir con una discapacidad; y de esta manera comprender a las personas que cursan la vida con alguna discapacidad física o intelectual, congénita o adquirida, permanente o temporal.
El enlace en esta importante ocasión fue Martín Reyes Hernández, originario de Santa María Huatulco, quien vive con discapacidad y colabora en el Sistema DIF Municipal; es promotor de talleres de sensibilización de personas con discapacidad y ofrece pláticas, desde hace 4 años; de esta manera colabora con la sociedad y manifiesta sentirse muy contento por su trabajo.
De acuerdo con el testimonio de los participantes, durante el taller de sensibilización sintieron desesperación, dolor, impotencia, sorpresa, inseguridad, preocupación, dependencia, limitación, temor, además de considerarse observados, y a la vez, expuestos, ya que se trataron sólo discapacidades físicas, tales como visual, auditiva, y extremidades del cuerpo.
Por otro lado, Luisa García González, quien padece de artritis reumatoide juvenil desde los 10 años y colabora en Piña Palmera, expresó que lo único que quieren, como persona con una discapacidad física es la integración, respeto y apoyo de la sociedad, en una forma sana.
García González explicó que existen pequeños detalles que les facilitan su vida cotidiana, tales como ayudarlos a cruzar la calle; no hacerlos dependientes y temerosos; respetar sus áreas de acceso, entre otras; además, alentó a las personas que tengan vecinos con algún tipo de discapacidad, a informarle o apoyarlo para que acuda a los centros especializados.
“Retomar y reconocer a las personas con discapacidad, no haciendo una sociedad discapacitante. Sólo queremos la inclusión a la sociedad y ser respetados por los demás”, argumentó.
En su relato, Luisa García González contó a los presentes como poco a poco fue perdiendo la movilidad de sus piernas, columnas y extremidades, acción que provocó que sus escuchas se sintieran limitados.
Ahora, dijo, trabaja y es una persona menos dependiente económica y en parte físicamente, pero aún así reconoce su padecimiento y sabe que ciertas cosas no las puede realizar.
Existen personas con discapacidad y por lo mismo necesitan de ciertos accesos para facilitarles su camino y los ciudadanos podemos dejar de obstruir sus accesos o ayudarlos a cruzar una calle. A veces se sienten exiliados de la sociedad, pero son personas con una diferencia, y eso no los hace menos dignos de respeto, aún son parte de la sociedad.