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Estas universidades, junto con la Escuela Politécnica Nacional (EPN), la Universidad Central del Ecuador (UCE) y la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), son lugares de albergue que han abierto sus puertas al movimiento indígena ecuatoriano como apoyo a su proceso histórico de levantamiento,

En la noche del miércoles 9 de octubre, la policía nacional de Ecuador ha lanzado gas lacrimógeno que llegó adentro de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) y de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Esto está registrado en decenas de videos que circulan en redes sociales, producidos por medios independientes y sociedad civil y ampliamente difundidos.
Estas universidades, junto con la Escuela Politécnica Nacional (EPN), la Universidad Central del Ecuador (UCE) y la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), son lugares de albergue que han abierto sus puertas al movimiento indígena ecuatoriano como apoyo a su proceso histórico de levantamiento, que en el 2019 halla un episodio más de su lucha de décadas.
La UCE, la universidad más grande de la ciudad, no dudó en usar sus instalaciones para acopio y albergue organizado por estudiantes y docentes militantes; lxs estudiantes de la PUCE crearon el día martes 8 de octubre una estrategia de salida segura de cientos de mujeres y niñxs atrapados en el gas lacrimógeno de la Casa de la Cultura, armando además una cadena humana conmovedora de decenas de jóvenes protegiendo a la población vulnerable, y tienen psicólogxs y personal de salud a disposición; la UPS, actor aliado histórico del movimiento indígena, ha creado una cocina enorme y terminaba de ofrecer una eucaristía como momento de paz para lxs compañerxs el momento en que recibieron el gas. Las universidades han puesto a las órdenes del levantamiento indígena su gente, sus instalaciones y su solidaridad como parte de su tarea fundamental de construir sociedades más justas.
Estas universidades, como lo marcan rótulos enormes, se declararon ZONAS DE PAZ Y ACOGIDA HUMANITARIA. Es decir, quieren preservar la salud colectiva, la recuperación y el reencuentro del movimiento indígena tras las jornadas de protesta, dado que, con gran organización, han venido a Quito más de veinte mil personas de los pueblos y nacionalidades del país.
Hoy, la policía nacional, como queda registrado, y no infiltrados ni “extranjeros” ni saqueadores, atacó innecesariamente a la UPS y a la PUCE, una universidad salesiana y una universidad jesuita, cuando la gente volvía de su jornada e intentaba reunirse en comunidad. El estado de excepción a merced del cual hemos quedado, dictaminado además como legal por la Corte Constitucional del Ecuador, ha hecho que la policía nacional atente contra el principio de inviolabilidad de los edificios universitarios por parte de las fuerzas de seguridad, respetado y defendido mundialmente, incluso en guerras y dictaduras.
La autonomía universitaria no es abstracta ni neutra: defiende, por ejemplo, el derecho de las universidades de declararse ZONAS DE PAZ cuando consideren que la población requiere de albergue, atención médica y apoyo. Como docentes, demandamos respetar este principio.
La ministra de gobierno, María Paula Romo, ha sido docente universitaria, conoce bien los principios de autonomía universitaria, y una vez perteneció al movimiento feminista, aliado del movimiento indígena. Como docentes de distintas universidades ecuatorianas, llamamos a su sensibilidad y a que recuerde de su pasado docente la necesidad de respetar la autonomía cuando ésta se activa en favor de la justicia y de actores históricos y dignos como el movimiento indígena.
Como docentes comprometidos con la construcción de sociedades justas, demandamos a la Policía Nacional, a la ministra María Paula Romo y al ministro Osvaldo Jarrín DETENER EL ATAQUE A LAS ZONAS DE PAZ DE LA CIUDAD.
Aun en las guerras más cruentas hay treguas, aun en las peores represiones hay conciencia humanitaria. Les recordamos esto con la tarea ética que se nos impone al ver estas

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