ALIANZAS Y COALICIONES: AMBICION DE PODER Y DINERO.
Con la intención de “mejorar” o traer “cambios” para la ciudadanía, en estos tiempos electorales, los partidos políticos y sus representantes más conspicuos, están dando a los mexicanos, en general y a los oaxaqueños en particular, un espectáculo digno solo de ellos. Cada uno usa de la “mejor” demagogia para ofrecer, al mercado de los electores, “el cambio”, si éstos, con su voto los llevan al gobierno. Por otra parte, los medios de comunicación dan cuenta de la serie de descalificaciones e improperios que se vierten entre todos, con el claro propósito de ganar imagen y deteriorar la del oponente. Caso concreto lo que está pasando aquí en nuestro estado con las famosas alianzas que se han dado para contender en las elecciones del 4 de julio del presente año. Ante la crítica que enfrentan, sobre todo, la coalición “Unidos por la paz y el progreso” integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, sus representantes se deshacen por encontrar argumentos para legitimar tan aberrante creatura y al no encontrar cómo justificar lo no justificable, el dirigente nacional del PAN sale al paso diciendo categóricamente: “que es el deseo de un cambio profundo para Oaxaca, de un estado lacerado por la pobreza y la corrupción, con un cacicazgo arraigado”. Por otra parte el dirigente nacional del PRD en sus declaraciones más recientes en la ciudad de Oaxaca del 24 de febrero del presente dijo: “No hay riesgo de fractura en la coalición porque por encima de ella está el elemento unificador” y nosotros nos preguntamos: ¿Cuál será ese elemento unificador que está por encima de las fracturas?. En pocas palabras según ellos, la coalición está por encima de los intereses personales o de partido, todo es posible por el bien supremo de Oaxaca, etc.
Todos sabemos que las alianzas políticas siempre se han dado a través de la historia, tanto por el grupo que ostenta el poder con otras fuerzas, a fin de conservarlo, como hoy es el caso del PRI-PVEM aquí en Oaxaca; como también por las otras fuerzas que quieren y disputan el poder como es el caso de la coalición “Unidos por la paz y el progreso”. Digamos pues, que buscar alianzas, tanto para conservar el poder como para llegar a él, es algo hasta cierto punto normal, en todo caso habría que ver con quien conviene aliarse y como habría de hacerlo. Pero sobre todo saber a quién benefician dichas alianzas.
En el caso que nos ocupa, en efecto ¿A quién beneficiarán las famosas alianzas? Si la alianza que protagoniza el PRI-PVEM ganara las próximas elecciones en nuestro estado, para gobernador, es decir, si el PRI siguiera conservando el poder, ¿A quién beneficiara? Si dijéramos que el pueblo saldría ganando estaríamos en un error, porque la experiencia cotidiana nos dice lo contrario. Cada vez hay menos trabajo para la gente; consecuencia de ello es que cientos de miles de familias de nuestro estado, carecen de lo más indispensable para llevar una vida digna de seres humanos. Miles de comunidades y colonias populares carecen de los servicios básicos también para vivir mejor. Es una realidad que nadie puede negar que para que los pueblos, comunidades y colonias logren conseguir una obra social como: agua potable, drenaje, luz eléctrica, etc., tiene que batallar lo indecible ante las oficinas del gobierno para poder conseguirlo. En pocas palabras pues, el pueblo sale ganando nada. ¿Quién gana entonces? Sin duda alguna que la clase política y financiera de nuestro estado, porque si no fuera así, ¿Cómo se explicaría tanta inversión para conservarlo? Por otro lado, si la coalición “Unidos por la paz y el progreso” resultara ganadora con su candidato a gobernador ¿Quién saldría ganando?; decir a secas que tampoco beneficiaria al pueblo, podría parecer para algunos un juicio apresurado y apriori dado que no se conoce todavía su experiencia para gobernar y en consecuencia aun no se le puede juzgar o enjuiciar. Aun así, considero que hay elementos suficientes para decir que si tal coalición obtuviera el triunfo, en las próximas elecciones para gobernador, el pueblo nada ganaría porque la experiencia que tienen los mexicanos en los estados en los que estos partidos ya gobiernan, es que las cosas siguen igual; en esos estados ni el PAN ni el PRD pueden argumentar que el PRI les estorba para hacer “los cambios profundos” que ahora pretenden hacer en Oaxaca. Ahí está Michoacán y el Distrito Federal con el PRD; ahí esta Guanajuato con el PAN y, ¿Dónde está el cambio profundo? ¿Cuál es el cambio que ha hecho Calderón?: Mas impuestos para el pueblo, más carga sobre las espaldas de los trabajadores. Si los hemos visto gobernar, si ya los conocemos, ¿Por qué nos quieren hacer creer que si ganan va haber un cambio sobre Oaxaca? Habrá cambio de otra camarilla de políticos ambiciosos de poder y de dinero pero no para mejoría del pueblo y si no el tiempo lo dirá.
A nosotros el pueblo, nos debe quedar claro que los cambios profundos que mejoren sustancialmente la vida de las grandes mayorías solo se va a dar cuando el pueblo se concientice, se organice y tome el destino de nuestro país en sus manos; cuando el pueblo organizado encabezado por una nueva clase política formada en la fragua de la lucha de ese mismo pueblo tome el poder en sus manos entonces sí habrá cambios profundos, antes no.
Marcos
on febrero 27, 2010 at 6:40 pm
ALIANZAS Y COALICIONES: AMBICION DE PODER Y DINERO.
Con la intención de “mejorar” o traer “cambios” para la ciudadanía, en estos tiempos electorales, los partidos políticos y sus representantes más conspicuos, están dando a los mexicanos, en general y a los oaxaqueños en particular, un espectáculo digno solo de ellos. Cada uno usa de la “mejor” demagogia para ofrecer, al mercado de los electores, “el cambio”, si éstos, con su voto los llevan al gobierno. Por otra parte, los medios de comunicación dan cuenta de la serie de descalificaciones e improperios que se vierten entre todos, con el claro propósito de ganar imagen y deteriorar la del oponente. Caso concreto lo que está pasando aquí en nuestro estado con las famosas alianzas que se han dado para contender en las elecciones del 4 de julio del presente año. Ante la crítica que enfrentan, sobre todo, la coalición “Unidos por la paz y el progreso” integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, sus representantes se deshacen por encontrar argumentos para legitimar tan aberrante creatura y al no encontrar cómo justificar lo no justificable, el dirigente nacional del PAN sale al paso diciendo categóricamente: “que es el deseo de un cambio profundo para Oaxaca, de un estado lacerado por la pobreza y la corrupción, con un cacicazgo arraigado”. Por otra parte el dirigente nacional del PRD en sus declaraciones más recientes en la ciudad de Oaxaca del 24 de febrero del presente dijo: “No hay riesgo de fractura en la coalición porque por encima de ella está el elemento unificador” y nosotros nos preguntamos: ¿Cuál será ese elemento unificador que está por encima de las fracturas?. En pocas palabras según ellos, la coalición está por encima de los intereses personales o de partido, todo es posible por el bien supremo de Oaxaca, etc.
Todos sabemos que las alianzas políticas siempre se han dado a través de la historia, tanto por el grupo que ostenta el poder con otras fuerzas, a fin de conservarlo, como hoy es el caso del PRI-PVEM aquí en Oaxaca; como también por las otras fuerzas que quieren y disputan el poder como es el caso de la coalición “Unidos por la paz y el progreso”. Digamos pues, que buscar alianzas, tanto para conservar el poder como para llegar a él, es algo hasta cierto punto normal, en todo caso habría que ver con quien conviene aliarse y como habría de hacerlo. Pero sobre todo saber a quién benefician dichas alianzas.
En el caso que nos ocupa, en efecto ¿A quién beneficiarán las famosas alianzas? Si la alianza que protagoniza el PRI-PVEM ganara las próximas elecciones en nuestro estado, para gobernador, es decir, si el PRI siguiera conservando el poder, ¿A quién beneficiara? Si dijéramos que el pueblo saldría ganando estaríamos en un error, porque la experiencia cotidiana nos dice lo contrario. Cada vez hay menos trabajo para la gente; consecuencia de ello es que cientos de miles de familias de nuestro estado, carecen de lo más indispensable para llevar una vida digna de seres humanos. Miles de comunidades y colonias populares carecen de los servicios básicos también para vivir mejor. Es una realidad que nadie puede negar que para que los pueblos, comunidades y colonias logren conseguir una obra social como: agua potable, drenaje, luz eléctrica, etc., tiene que batallar lo indecible ante las oficinas del gobierno para poder conseguirlo. En pocas palabras pues, el pueblo sale ganando nada. ¿Quién gana entonces? Sin duda alguna que la clase política y financiera de nuestro estado, porque si no fuera así, ¿Cómo se explicaría tanta inversión para conservarlo? Por otro lado, si la coalición “Unidos por la paz y el progreso” resultara ganadora con su candidato a gobernador ¿Quién saldría ganando?; decir a secas que tampoco beneficiaria al pueblo, podría parecer para algunos un juicio apresurado y apriori dado que no se conoce todavía su experiencia para gobernar y en consecuencia aun no se le puede juzgar o enjuiciar. Aun así, considero que hay elementos suficientes para decir que si tal coalición obtuviera el triunfo, en las próximas elecciones para gobernador, el pueblo nada ganaría porque la experiencia que tienen los mexicanos en los estados en los que estos partidos ya gobiernan, es que las cosas siguen igual; en esos estados ni el PAN ni el PRD pueden argumentar que el PRI les estorba para hacer “los cambios profundos” que ahora pretenden hacer en Oaxaca. Ahí está Michoacán y el Distrito Federal con el PRD; ahí esta Guanajuato con el PAN y, ¿Dónde está el cambio profundo? ¿Cuál es el cambio que ha hecho Calderón?: Mas impuestos para el pueblo, más carga sobre las espaldas de los trabajadores. Si los hemos visto gobernar, si ya los conocemos, ¿Por qué nos quieren hacer creer que si ganan va haber un cambio sobre Oaxaca? Habrá cambio de otra camarilla de políticos ambiciosos de poder y de dinero pero no para mejoría del pueblo y si no el tiempo lo dirá.
A nosotros el pueblo, nos debe quedar claro que los cambios profundos que mejoren sustancialmente la vida de las grandes mayorías solo se va a dar cuando el pueblo se concientice, se organice y tome el destino de nuestro país en sus manos; cuando el pueblo organizado encabezado por una nueva clase política formada en la fragua de la lucha de ese mismo pueblo tome el poder en sus manos entonces sí habrá cambios profundos, antes no.
ALIANZAS Y COALICIONES: AMBICION DE PODER Y DINERO.
Con la intención de “mejorar” o traer “cambios” para la ciudadanía, en estos tiempos electorales, los partidos políticos y sus representantes más conspicuos, están dando a los mexicanos, en general y a los oaxaqueños en particular, un espectáculo digno solo de ellos. Cada uno usa de la “mejor” demagogia para ofrecer, al mercado de los electores, “el cambio”, si éstos, con su voto los llevan al gobierno. Por otra parte, los medios de comunicación dan cuenta de la serie de descalificaciones e improperios que se vierten entre todos, con el claro propósito de ganar imagen y deteriorar la del oponente. Caso concreto lo que está pasando aquí en nuestro estado con las famosas alianzas que se han dado para contender en las elecciones del 4 de julio del presente año. Ante la crítica que enfrentan, sobre todo, la coalición “Unidos por la paz y el progreso” integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, sus representantes se deshacen por encontrar argumentos para legitimar tan aberrante creatura y al no encontrar cómo justificar lo no justificable, el dirigente nacional del PAN sale al paso diciendo categóricamente: “que es el deseo de un cambio profundo para Oaxaca, de un estado lacerado por la pobreza y la corrupción, con un cacicazgo arraigado”. Por otra parte el dirigente nacional del PRD en sus declaraciones más recientes en la ciudad de Oaxaca del 24 de febrero del presente dijo: “No hay riesgo de fractura en la coalición porque por encima de ella está el elemento unificador” y nosotros nos preguntamos: ¿Cuál será ese elemento unificador que está por encima de las fracturas?. En pocas palabras según ellos, la coalición está por encima de los intereses personales o de partido, todo es posible por el bien supremo de Oaxaca, etc.
Todos sabemos que las alianzas políticas siempre se han dado a través de la historia, tanto por el grupo que ostenta el poder con otras fuerzas, a fin de conservarlo, como hoy es el caso del PRI-PVEM aquí en Oaxaca; como también por las otras fuerzas que quieren y disputan el poder como es el caso de la coalición “Unidos por la paz y el progreso”. Digamos pues, que buscar alianzas, tanto para conservar el poder como para llegar a él, es algo hasta cierto punto normal, en todo caso habría que ver con quien conviene aliarse y como habría de hacerlo. Pero sobre todo saber a quién benefician dichas alianzas.
En el caso que nos ocupa, en efecto ¿A quién beneficiarán las famosas alianzas? Si la alianza que protagoniza el PRI-PVEM ganara las próximas elecciones en nuestro estado, para gobernador, es decir, si el PRI siguiera conservando el poder, ¿A quién beneficiara? Si dijéramos que el pueblo saldría ganando estaríamos en un error, porque la experiencia cotidiana nos dice lo contrario. Cada vez hay menos trabajo para la gente; consecuencia de ello es que cientos de miles de familias de nuestro estado, carecen de lo más indispensable para llevar una vida digna de seres humanos. Miles de comunidades y colonias populares carecen de los servicios básicos también para vivir mejor. Es una realidad que nadie puede negar que para que los pueblos, comunidades y colonias logren conseguir una obra social como: agua potable, drenaje, luz eléctrica, etc., tiene que batallar lo indecible ante las oficinas del gobierno para poder conseguirlo. En pocas palabras pues, el pueblo sale ganando nada. ¿Quién gana entonces? Sin duda alguna que la clase política y financiera de nuestro estado, porque si no fuera así, ¿Cómo se explicaría tanta inversión para conservarlo? Por otro lado, si la coalición “Unidos por la paz y el progreso” resultara ganadora con su candidato a gobernador ¿Quién saldría ganando?; decir a secas que tampoco beneficiaria al pueblo, podría parecer para algunos un juicio apresurado y apriori dado que no se conoce todavía su experiencia para gobernar y en consecuencia aun no se le puede juzgar o enjuiciar. Aun así, considero que hay elementos suficientes para decir que si tal coalición obtuviera el triunfo, en las próximas elecciones para gobernador, el pueblo nada ganaría porque la experiencia que tienen los mexicanos en los estados en los que estos partidos ya gobiernan, es que las cosas siguen igual; en esos estados ni el PAN ni el PRD pueden argumentar que el PRI les estorba para hacer “los cambios profundos” que ahora pretenden hacer en Oaxaca. Ahí está Michoacán y el Distrito Federal con el PRD; ahí esta Guanajuato con el PAN y, ¿Dónde está el cambio profundo? ¿Cuál es el cambio que ha hecho Calderón?: Mas impuestos para el pueblo, más carga sobre las espaldas de los trabajadores. Si los hemos visto gobernar, si ya los conocemos, ¿Por qué nos quieren hacer creer que si ganan va haber un cambio sobre Oaxaca? Habrá cambio de otra camarilla de políticos ambiciosos de poder y de dinero pero no para mejoría del pueblo y si no el tiempo lo dirá.
A nosotros el pueblo, nos debe quedar claro que los cambios profundos que mejoren sustancialmente la vida de las grandes mayorías solo se va a dar cuando el pueblo se concientice, se organice y tome el destino de nuestro país en sus manos; cuando el pueblo organizado encabezado por una nueva clase política formada en la fragua de la lucha de ese mismo pueblo tome el poder en sus manos entonces sí habrá cambios profundos, antes no.
ALIANZAS Y COALICIONES: AMBICION DE PODER Y DINERO.
Con la intención de “mejorar” o traer “cambios” para la ciudadanía, en estos tiempos electorales, los partidos políticos y sus representantes más conspicuos, están dando a los mexicanos, en general y a los oaxaqueños en particular, un espectáculo digno solo de ellos. Cada uno usa de la “mejor” demagogia para ofrecer, al mercado de los electores, “el cambio”, si éstos, con su voto los llevan al gobierno. Por otra parte, los medios de comunicación dan cuenta de la serie de descalificaciones e improperios que se vierten entre todos, con el claro propósito de ganar imagen y deteriorar la del oponente. Caso concreto lo que está pasando aquí en nuestro estado con las famosas alianzas que se han dado para contender en las elecciones del 4 de julio del presente año. Ante la crítica que enfrentan, sobre todo, la coalición “Unidos por la paz y el progreso” integrada por el PAN, PRD, PT y Convergencia, sus representantes se deshacen por encontrar argumentos para legitimar tan aberrante creatura y al no encontrar cómo justificar lo no justificable, el dirigente nacional del PAN sale al paso diciendo categóricamente: “que es el deseo de un cambio profundo para Oaxaca, de un estado lacerado por la pobreza y la corrupción, con un cacicazgo arraigado”. Por otra parte el dirigente nacional del PRD en sus declaraciones más recientes en la ciudad de Oaxaca del 24 de febrero del presente dijo: “No hay riesgo de fractura en la coalición porque por encima de ella está el elemento unificador” y nosotros nos preguntamos: ¿Cuál será ese elemento unificador que está por encima de las fracturas?. En pocas palabras según ellos, la coalición está por encima de los intereses personales o de partido, todo es posible por el bien supremo de Oaxaca, etc.
Todos sabemos que las alianzas políticas siempre se han dado a través de la historia, tanto por el grupo que ostenta el poder con otras fuerzas, a fin de conservarlo, como hoy es el caso del PRI-PVEM aquí en Oaxaca; como también por las otras fuerzas que quieren y disputan el poder como es el caso de la coalición “Unidos por la paz y el progreso”. Digamos pues, que buscar alianzas, tanto para conservar el poder como para llegar a él, es algo hasta cierto punto normal, en todo caso habría que ver con quien conviene aliarse y como habría de hacerlo. Pero sobre todo saber a quién benefician dichas alianzas.
En el caso que nos ocupa, en efecto ¿A quién beneficiarán las famosas alianzas? Si la alianza que protagoniza el PRI-PVEM ganara las próximas elecciones en nuestro estado, para gobernador, es decir, si el PRI siguiera conservando el poder, ¿A quién beneficiara? Si dijéramos que el pueblo saldría ganando estaríamos en un error, porque la experiencia cotidiana nos dice lo contrario. Cada vez hay menos trabajo para la gente; consecuencia de ello es que cientos de miles de familias de nuestro estado, carecen de lo más indispensable para llevar una vida digna de seres humanos. Miles de comunidades y colonias populares carecen de los servicios básicos también para vivir mejor. Es una realidad que nadie puede negar que para que los pueblos, comunidades y colonias logren conseguir una obra social como: agua potable, drenaje, luz eléctrica, etc., tiene que batallar lo indecible ante las oficinas del gobierno para poder conseguirlo. En pocas palabras pues, el pueblo sale ganando nada. ¿Quién gana entonces? Sin duda alguna que la clase política y financiera de nuestro estado, porque si no fuera así, ¿Cómo se explicaría tanta inversión para conservarlo? Por otro lado, si la coalición “Unidos por la paz y el progreso” resultara ganadora con su candidato a gobernador ¿Quién saldría ganando?; decir a secas que tampoco beneficiaria al pueblo, podría parecer para algunos un juicio apresurado y apriori dado que no se conoce todavía su experiencia para gobernar y en consecuencia aun no se le puede juzgar o enjuiciar. Aun así, considero que hay elementos suficientes para decir que si tal coalición obtuviera el triunfo, en las próximas elecciones para gobernador, el pueblo nada ganaría porque la experiencia que tienen los mexicanos en los estados en los que estos partidos ya gobiernan, es que las cosas siguen igual; en esos estados ni el PAN ni el PRD pueden argumentar que el PRI les estorba para hacer “los cambios profundos” que ahora pretenden hacer en Oaxaca. Ahí está Michoacán y el Distrito Federal con el PRD; ahí esta Guanajuato con el PAN y, ¿Dónde está el cambio profundo? ¿Cuál es el cambio que ha hecho Calderón?: Mas impuestos para el pueblo, más carga sobre las espaldas de los trabajadores. Si los hemos visto gobernar, si ya los conocemos, ¿Por qué nos quieren hacer creer que si ganan va haber un cambio sobre Oaxaca? Habrá cambio de otra camarilla de políticos ambiciosos de poder y de dinero pero no para mejoría del pueblo y si no el tiempo lo dirá.
A nosotros el pueblo, nos debe quedar claro que los cambios profundos que mejoren sustancialmente la vida de las grandes mayorías solo se va a dar cuando el pueblo se concientice, se organice y tome el destino de nuestro país en sus manos; cuando el pueblo organizado encabezado por una nueva clase política formada en la fragua de la lucha de ese mismo pueblo tome el poder en sus manos entonces sí habrá cambios profundos, antes no.
Marcos Vásquez Nicolás.